

En lo alto del cerrillo de San Blas, pegado al Retiro, hay un templo neoclásico de Juan de Villanueva por delante del que pasa muchísima gente sin saber qué es: el observatorio que Carlos III mandó levantar para estudiar el cielo. 🔭
Se entra solo con visita guiada y ahí está la gracia. El recorrido junta tres cosas que rara vez van juntas —arquitectura, ciencia e historia de España, saqueo francés incluido— y lo cuentan astrónomos y físicos de la propia casa.
La estrella es la reconstrucción del gran telescopio de William Herschel, una torre de madera y tubos que impone de cerca. Alrededor, esferas armilares, globos lunares, meteoritos que se pueden mirar a un palmo y un péndulo de Foucault girando a su ritmo. 🌍

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