

Un parque infantil enorme ambientado en el salvaje oeste: trenecitos de madera por los que corretear, una torre-fuerte con dos toboganes de tubo a distintas alturas, casetas, muelles y arena por todas partes. 🤠
Funciona de maravilla con los más pequeños —de 1 a 5 años se lo pasan en grande— pero tiene elementos suficientes para que los mayores no se aburran, incluida una mesa de ping-pong.
Lo que más agradecen las familias: muchísimos bancos, mesas y árboles alrededor, así que los adultos tienen dónde sentarse mientras los niños se reparten por los escenarios.







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