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El Palacio Real de Aranjuez, de Patrimonio Nacional, fue la residencia campestre de los reyes de España, que pasaban aquí la primavera. Felipe II lo mandó construir sobre el antiguo palacio de los maestres de la Orden de Santiago: lo inició Juan Bautista de Toledo en 1564 y lo continuó Juan de Herrera, con la alternancia de piedra blanca y ladrillo propia del clasicismo de los Austrias. Felipe V retomó las obras en 1715, Fernando VI las terminó en 1752 y en 1775 Carlos III encargó a Francesco Sabatini las dos alas que dan al edificio su forma de U. La visita recorre los salones oficiales, decorados sobre todo en época de los Borbones, con tapices, pinturas de Luca Giordano, relojes, pianos y muebles de época, y la Capilla Real, obra de Sabatini con frescos de Francisco Bayeu.
El Gabinete de Porcelana es la primera gran obra de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, encargada por Carlos III a Giuseppe Gricci y concluida en 1765: paredes y bóveda están revestidas de placas de porcelana con chinerías de figuras orientales, dragones y monos, y del techo cuelga una lámpara, también de porcelana, en forma de palmera, con un personaje chino y un mono en su eje. El Gabinete Árabe, que Isabel II encargó a imitación de la sala de Dos Hermanas de la Alhambra y cuyas obras dirigió Rafael Contreras, era la sala de fumar del rey consorte Francisco de Asís. Isabel II mandó unir dos estancias para crear el Salón del Trono, a semejanza del del Palacio Real de Madrid; la pintura central del techo, de Vicente Camarón, representa el reinado de la reina e incluye un tren como símbolo de progreso. El recorrido incluye también el Comedor de gala, decorado por Giacomo Amigoni, pintor de cámara de Fernando VI; la escalera principal, de estilo imperial, sobre la que cuelga la primera lámpara de gas que funcionó en España, y una saleta con la mesa de billar de la época de Alfonso XII.