

Aquí los cuadros se proyectan del suelo al techo y se mueven. La noche estrellada de Van Gogh ocupa una pared entera y gira, el almendro en flor cae sobre ti, y las obras se encadenan con música mientras te sientas en el suelo o en un puf a mirar. 🌌
El recorrido combina esas salas de proyección con montajes de luz: un túnel octogonal de neón rosa y azul que parece no acabarse, un suelo de leds que reacciona al pisarlo y una sala de espejos que te repite hasta el infinito. Las exposiciones rotan — de Monet a Kandinski, El Greco y Velázquez — así que lo que ves depende de cuándo vayas.
Está en plena Gran Vía, y es el tipo de museo que funciona con niños que no aguantan una pinacoteca: aquí no hay que estar callado ni quieto.

Recibe ideas y consejos para divertirte en familia.
