

Detrás de una fachada de ladrillo del barrio de Pacífico se esconde una catedral industrial de 1923: la central que fabricaba la electricidad de todo el metro de Madrid cuando la ciudad todavía no daba abasto. 🚇
Dentro esperan tres motores diésel gigantes traídos de Alemania, con sus volantes de varios metros, conservados en su sitio y en un estado que impresiona. El recorrido se cuenta como una historia: de dónde salía la corriente, cómo se arrancaban aquellas máquinas y por qué este edificio también alumbró los refugios durante la Guerra Civil.
La nave conserva los azulejos, los cuadros de mandos y los rótulos originales del Metro, así que la sensación es la de colarse en 1920 con el interruptor todavía puesto. Un plan corto, sorprendente y de los que dejan a los niños preguntando cómo funciona todo. ⚡

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