

Lo primero es la portada: un pórtico barroco de Pedro de Ribera tallado hasta el último centímetro, en la fachada rosa del antiguo Hospicio de San Fernando. Es de esas puertas que hacen que la gente se pare en mitad de Fuencarral. 🏛️
Dentro se cuenta cómo Madrid pasó de villa a capital, y la pieza que se lleva la visita es la maqueta de Madrid de 1830 de León Gil de Palacio: la ciudad entera en miniatura, calle por calle, para buscar dónde estaría tu casa. Los niños se quedan ahí un rato largo.
Hay también planos antiguos, porcelana del Buen Retiro, abanicos, mantones y retratos de una corte que ya no existe. Se ve en poco más de una hora y está a media calle de Malasaña.

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