

Un palacio del siglo XIX con todo dentro, tal y como lo dejó su dueño. El salón de baile es el momento: espejos enfrentados, oro, lámparas de cristal y un techo pintado que multiplica la sala hasta perderle el fondo. ✨
El marqués de Cerralbo acumuló armaduras, espadas, relojes, porcelana, cuadros y una biblioteca de madera oscura, y lo dejó todo colocado a su manera: las paredes están llenas de arriba abajo, sin el vacío de un museo moderno. Se recorren el comedor puesto, el despacho, la escalera de mármol y las salas de armas.
A los niños les entra por las armaduras y las espadas, que están a la vista y en varias salas. Es pequeño, céntrico y casi nunca hay cola.

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