

Un museo entero dedicado al dinero, y sale mucho mejor de lo que suena. 🪙
La colección arranca en el siglo XVIII, con las piezas que reunió el grabador Tomás Francisco Prieto y que compró Carlos III, y desde ahí recorre toda la historia de cómo la gente ha pagado: monedas romanas con la loba capitolina, billetes, sellos, y las pesetas que reconocerán los abuelos.
Lo que engancha a los niños no son las vitrinas, es el proceso. El montaje explica de forma muy visual cómo se fabrica el dinero — los troqueles, las prensas, el paso de martillear una moneda a acuñarla en serie — y está resuelto con pantallas y piezas interactivas, no con cartelones.
Ocupa la Real Casa de la Moneda, así que el edificio ya impone antes de entrar. Y tiene auditorio propio, donde programan conciertos que también son de acceso libre.

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