

Un parque de bolas que no huele a parque de bolas. La diferencia está en cómo está montado: en vez de una única estructura de tubos, el espacio se reparte en rincones de juego simbólico — la cocinita, los legos, la pista de coches, la zona de pintura — y el parque de bolas con colchonetas y toboganes queda como una zona más. 🎈
Eso cambia la tarde. Un niño de dos años tiene dónde estar sin que le arrollen, y uno de seis va rotando de rincón en rincón sin aburrirse.
Los adultos pueden entrar a la zona de bolas, que es más de lo que permite casi cualquier sitio parecido; y si prefieres sentarte, hay una zona reservada para ello con vistas a toda la sala.

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