

Una librería infantil que además es cafetería, y en medio una casita de cuento de madera donde los niños se meten a jugar. La mezcla es tan poco frecuente que desarma un poco al entrar. 📚
No es un parque de bolas con libros de adorno: los libros y los juegos son el centro, y la zona de juego está pensada como una extensión de ellos — estructura de madera, juguetes que invitan a inventarse historias, nada de plástico ruidoso.
El resultado es un sitio tranquilo, raro de encontrar en un plan con niños. Se puede leer, jugar, merendar y no salir con dolor de cabeza. El café y lo que sale de la cocina están a la altura del resto.

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