

Se llama La Excentrikita y es la razón por la que este restaurante funciona con niños: un parque de bolas de verdad dentro del local, de varias alturas, con tubos acolchados de colores, redes, rampas y un panel de escalada. Y con monitor, así que los peques juegan acompañados mientras los adultos terminan la sobremesa sentados. 🛝
La sala tiene su propia personalidad — columnas de hierro pintadas, paredes forradas de collages de carteles antiguos, toreros y estampas castizas — y hay además una salita con mural de coches para los más pequeños. La carta va de hamburguesas y patatas a jamón, croquetas, ensaladas y costillar, con menú infantil aparte.
Está en la calle de las Fuentes, entre Ópera y Sol, así que encaja como parada de comida en medio de un día por el centro. 🍔

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