

El primer escape room de España pensado solo para niños. Y se nota: aquí nadie ha cogido una sala de adultos para bajarle la dificultad — los enigmas están diseñados desde cero para cabezas pequeñas, que es justo lo que hace que funcionen.
Hay dos aventuras. En La Nube hay que trepar por un mundo blando y luminoso; en El Gato toca seguir el rastro de un felino que se ha escapado. Cada grupo entra solo, con su monitor dentro, y ese detalle cambia la partida: cuando un niño se atasca hay alguien que le lanza el hilo justo para que lo resuelva él, no para resolvérselo.
Lo que sale de ahí es puro trabajo en equipo — discuten, se pisan, se organizan, y de pronto encajan una pieza y se viene abajo el grito. 🔐
Si la cosa va de cumpleaños, existe la Sala Roompleañera: un espacio privado para después del juego donde montar la merienda con calma, con nevera y microondas a mano.

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