

A última hora de la tarde el parque cambia de inquilinos, y esta ecoaventura va justo detrás de ellos. Las ecoaventuras del centro de educación ambiental son salidas cortas y muy de tocar y mirar —nada de charla sentados—, y en esta la misión son las aves de Valdebebas: las urracas que cruzan el camino a saltos, las palomas torcaces plantadas en las pérgolas, las que bajan a la orilla del lago cuando afloja el calor.
El equipo del CEA enseña a distinguir siluetas y cantos, a leer los rastros de quién ha pasado antes y, sobre todo, a acercarse sin espantar. Funciona muy bien con quien ya se sabe los dinosaurios de memoria y aún no sabe que los tiene volando encima. 🐦

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