

Se reconoce de lejos por el jardín vertical de Patrick Blanc: una pared de cuatro plantas cubierta de plantas, enfrente del edificio de ladrillo que parece flotar sobre el suelo. 🌿
Dentro no hay colección fija: son exposiciones temporales que rotan, y suelen ser de las buenas — arqueología, fotografía, ciencia, con montajes cuidados y textos que se entienden. La escalera blanca en espiral que sube por el centro es de las cosas más fotografiadas del edificio.
Tiene además talleres y actividades familiares propias, librería con una sección infantil muy bien surtida y un restaurante en la última planta con vistas al Paseo del Prado.

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