

Una pista circular pequeñita, el público alrededor y un escenario colgando del techo: Bêtes de foire recupera el circo de barraca, el de antes de las grandes carpas, y lo convierte en algo hipnótico. 🎩
Aquí lo cotidiano se vuelve extraordinario: sombreros que parecen cobrar vida, cuerpos que se ríen de la gravedad, prendas de ropa que se transforman en personajes y una banda sonora tocada en directo, ahí mismo, a un metro de la primera fila. Humor, delicadeza y emoción, sin una palabra de más.
Es de esos espectáculos que funcionan mejor con niños que ya aguantan setenta minutos de atención… y que los adultos recuerdan más tiempo que ellos. ✨

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